En Cádiz se lo están pasando bomba con los carnavales. Y yo en Bordeaux, en mi año Erasmus. Vale, estoy viviendo un año estupendo, con una experiencia muy positiva, pero estos días no dejo de pensar en la Tacita de Plata continuamente.
Lo cierto es que Cádiz tiene una gran historia de humor. La historia del carnaval de Cádiz es bastante antigua y accesibleasí que no hablaré de ella pero, por contra, me gustaría mostraros un par de curiosidades con las que me topé realizando algún que otro trabajillo para la Universidad. Pienso que las pequeñas anécdotas y curiosidades en muchas ocasiones nos muestran bien a las claras el carácter de un pueblo.
Los piris.
Es bien conocida la moda romántica que en Europa hizo salir de sus casas a los dandys, a principios del siglo XIX. Baudelaire, además de por su magnífica poesía, solía conocerse por ir más disfrazado que vestido. Oscar Wilde, bastante más tardío, también pasó a la historia por su dandysmo. Claro está, el Romanticismo también llegóa España, y suele darse la fecha de 1833 como fundacional para el movimiento. Sin embargo, como otras tantas, no es más que una distinción académica, pues en esa fecha ya había aparecido el tipo romántico, un tipo que, sin duda, chocó a sus contemporáneos por lo estrafalario que resultaba. Como cuando por aquí aparecieron los primeros punks. En Cádiz, por supuesto, más que dejarle a las viejas la tarea de mascullar "¿adónde iremos con esta juventud de hoy en día?", se dedicaron a mofarse de ellos, e incluso le asignaron un nombre: el "piri". Y sobre el piri encontré, Ramón Solís mediante, una estupenda coplilla inserta en El Diario Mercantil de Cádiz (un periódico señero en la época) dedicada a esos revolucionarios:
Un piris empleando bien la mañana
El chocolate, que a las ocho han dado…
El fuego y un habano lo primero.
Las nueve van a dar. Que entre el barbero.
Tened con las patillas buen cuidado…
Los polvos de los dientes de costado:
El vaso, la jofaina… ve ligero;
Preven las botas y el vestido entero
De negro; que esté pronto cepillado.
Cumple el criado lo que el amo ordena:
Y éste se lava, y se compone el pelo,
Y se viste, y se pule, y se engalana
Y cuando ya el reloj las doce suena.
Es, de todos modos, una palabra que se perdió a la vez que el tipo romántico. Ya no se escucha en Cádiz.
Los cursis.
Una palabra que implica tanta mofa no podía tener otro origen que gaditano. De nuevo, debo a Ramón Solís el dato. Resulta que en la buena época de Cádiz vino una de tantas familias extranjeras, los Sicour, que paseaban habitualmente por la plaza de Mina. El padre era sastre y hacía vestir a los miembros de la familia de una manera un tanto original y afectada. Como quiera que las hijas estudiaban en la Facultad de Medicina, sus compañeros no podían dejar de reírse de sus atuendos y comenzaron a cantarles una coplilla: "Las niñas de Sicour / sicur, sicur, sicur". La repetición constante hizo que la inversión de las sílabas terminara formando una nueva palabra: "cursi", cuyo significado ya conocemos todos.
Los guachinnais.
El que no sea gaditano probablemente no conoce esta palabra. Significa "extranjero", sobre todo para referirse a los americanos de la base de Rota. El origen, mucho más reciente que los anteriores, es sencillo. De tanto escuchar "what’s your name?", los gaditanos decidieron con evidente mofa que ésa sería la forma con la que llamarían esos guiris. Pero claro, antes debieron adaptar la fonética americana a la peculiar gaditana, y el "what’s your name?" se quedó en "guachinnai".