Originalidad
Nos inculcan que hemos de ser originales, au fond de l’inconnu pour trouver du nouveau! como ya exclamara Baudelaire, casi dos siglos ha. ¿Pero cómo ser original en estos tiempos? Entre Shakespeare y Víctor Hugo agotaron todos los temas universales y, en español, entre Vicente Huidobro y César Vallejo no dejaron forma de experimentación en pie. Ulises y Rayuela ya están escritos. ¿Cómo ser original en estos tiempos, Dios mío?
No temáis. Si no me equivoco, he dado con la clave por la cual aún es posible ser original, mis queridos. Sí, todavía queda un camino para la originalidad, aunque sea en la más inmunda literatura underground. En el aburrido, absurdo y fantasioso sin fantasía mundo de los fanfictions. Pienso, sobre todo, en la que producen los más ridículos shippers (seguro que hay unos cuantos de emos entre ellos). En este mundo, en fin, se me ocurrió, aún hay un camino para ser absolutamente rompedor y revolucionario. Pensadlo bien. ¿Y si escribimos algún fanfiction en el cual, perdonadme el atrevimiento, Harry, Hermione, Ron, Draco, Ginny… sean… perdón… heterosexuales? Claro que Dumbledore podrá seguir siendo gay. Respetemos los designios de la autora.
Oh, lástima de dar con la mina de los huevos de oro (¿o era la gallina de oro?), y tener tanta pereza.
