De iglesias, minaretes y falos
Resumiendo sucintamente la noticia que da pie a este post: la canciller alemana, Angela Merkel, ha decidido que ante algunos proyectos de mezquitas que superarían la altura de las iglesias colindantes si se llevaran a cabo, éstos no deben realizarse. Las iglesias han de permanecer más altas, o lo contrario sería como "una demostración de poder".
Parece un poco absurdo discurrir sobre la conveniencia o no conveniencia de esta medida, más que nada porque desde fuera no sólo lo parece, sino que lo es. Además, no entra dentro de mi competencia valorar punto por punto los motivos y matices que suscitan esta curiosa noticia, pues ni soy alemán, ni me suelo interesar excesivamente por las visicitudes de la actualidad y la sociedad alemana. Digamos que es un terreno, además de farragoso, un tanto pantanoso.
Pero no me puedo resistir al chiste. Malo, evidente, soez, si me apuráis. ¿Pero no se parece esta noticia a la eterna discusión sobre quién la tiene más larga? Y ahora, abrumado ante las imágenes fálicas que desfilan en mi mente (¿quién me diría a mi que alguna vez el honor de "polla sevillana" que hasta ese momento ostentaba el puente del Alamillo pasaría, por arte de birlibirloque, a la más castiza Giralda, minarete campanarizado donde los haya?), me pregunto si en aquel conocido episodio de Babel lo que verdaderamente molestó al irascible Dios hebreo no fue que el hombre se plantara y dijera "soy capaz de llegar al cielo". No, ahora pienso que lo que le molestó fue que le dijera el hombre a Dios: "¿Has visto? La tengo más larga que tú, colega".
