Pathos
Era desesperante. No bastaba con haber acudido con una camiseta y su cazadora vaquera favorita. Viendo las camisas de Toñi y de Andoni, sus impecables americanas de pana y, sobre todo, aquellas lustrosas bufandas de lana, que parecían tejidas punto a punto con el más meticuloso sentido de la elegancia, Manolo se sentía fuera de lugar. No bastaba con acudir al café más caro de la ciudad, con mesas de mármol y paredes con madera tallada, sino que además, ahora lo veía, era obligado hablar de forma extraña. ¿Porqué, si se hablaba de hipotecas y de economía se hablaba de patos? ¿No estaban bien en el parque? Y encima, ¿por qué lo pronunciaban como si fueran franceses, pató por aquí, pató y romanticismo por allá? ¿Hipotecas y existencialismo? ¿Y quiénes eran Jaideguer y Chopenjauer? Esperaba ansiosamente la frase "las hipotecas son así" para al menos convencerse de que hablaban de algo que conocía. Pero no, por lo visto aquellos alemanes (¿o eran catalanes?) decían cosas indescifrables.
Era imposible tratar de sumarse a la conversación. Y Manolo lo intentaba, vaya si lo intentaba, tocando los hombros, riendo sin saber de qué, empezando frases rápidamente cortadas, pidiendo la palabra. Pero parecían optar por ignorarle, pobre nueva especie desconocida de apestado. Sólo tras varios intentos consiguió captar su atención, justo cuando ya lo hacía por inercia, justo cuando se daba cuenta de que no tenía ni la menor idea de lo que iba a decir. Haciendo memoria rápido, pensó que la última frase había sido en inglés. Tragó saliva. "¿Sabéis lo que se dijeron el jaguar y el zorro en la escuela de idiomas? ¿Jaguar you?, dijo el primero, y contestó el segundo: I’m zorry."
No rieron lo más mínimo los condenados. Por el contrario, dijeron algo de los Montipaiton ("Montifiton", replicó el otro). Ya no importaba. Acababa de entrar una atractiva muchacha con carpeta roja en el café. Aquella noche, Manolo lo sabía bien, no dormiría solo.

¡¡Buenísmo el final inesperado!!! El hablar de los loros o el opinar para llevar la contaria con el único fin conseguir la atención y llevarse el gato al agua, en este caso, llevarse la carpetera a al carpeta…
por pedro talavan — 17 December, 2007 @ 11:02 pm