Drutz

8 Diciembre, 2007

Áltera

Categoría: Literatura, Estupidez humana, Filología - artdyl @ 5:07 pm

   Aunque de manera cada vez menos frecuente, suelo darme un garbeo por libertaddigital. Los motivos son varios: aburrimiento, ganas de ver el percal en la derechona ibérica y, sobre todo, regodearme un poco en la imbecibilidad humana, que suele ser un sano ejercicio de autoestima. Claro que últimamente lo único que consigo es indignarme al tiempo que me convenzo, muy pesimistamente, de que es algo muy difícil, por no decir imposible, quitarle las anteojeras equinas al imbécil ideológico medio (y bajo y superior).

   La curiosidad de hoy viene a cuento de que he tenido ocasión de acceder al blog del pseudohistoriador Pio Moa, sobre cuyos contenidos es una pérdida de tiempo hablar. Como es de rigor cuando se trata de esta especie de sitios, las mayores imbecilidades se concentran en los comentaristas apologéticos, donde se aprovecha para hablar de la conspiración del 11-M y de la rendición incondicional del Gobierno a ETA, venga o no venga a colación de lo expuesto en la entrada correspondiente. Hay, además, otro comentario tipo bastante extendido que defiende a Pio Moa y sus pretensiones de hallar la VERDAD histórica (supongo que al escribirlo en mayúsculas piensan que es más verdad aún). Es en varios de esos comentarios cuando al mencionarse varias editoriales que le apoyan he recordado una de las más curiosas del panorama libresco: Áltera.

   A Áltera la conocí yo a través de una edición de A Child’s Christmas in Wales, maravilloso librito de Dylan Thomas con el que me hice sin dudarlo nada más verlo, hará unos cuantos años. Sería la única vez que vería bien a esta editorial. La siguiente noticia que tuve de ella fue de vergüenza ajena: plagiaron una edición de Francisco Rico sobre las Carmina Burana con la técnica del más infame escaneo. Lo hicieron tan bien que en notas a pie de página se advertían, además de la copia exacta, pequeños errores sólo atribuibles a un lector óptico que escaneara la edición anterior. Rebuscando por internet, encuentro que El País conserva la noticia que leí entonces. Lo que no recuerdo con exactitud es de cuáles eran las imbricaciones entre Jose María Aznar y Áltera, pero algún tipo de relación subyacía, si no me falla la memoria, dotando de transfondo ideológico a la editorial.

   Resumiendo, que recordando los vergonzosos antecendentes de Áltera, y tras ver el incondicional apoyo a Moa, la curiosidad me ha llevado a visitar la página güeb de la susodicha. El resultado, como era de esperar, para tomárselo a pecho o a chiste, según estado de ánimo. Tras sufrir un pequeño atentado visual ante el color chillón de la página, me dispuse a echarle el pertinente vistazo a las novedades destacadas, que nos ofrecen en toda su crudeza la triste realidad de este aborto de Botella. De nueve novedades destacadas (a fecha de esta entrada), una nos vende La gesta española, de un tal José Javier Esparza que, cuidado, es "un maestro de la divulgación probado en la COPE"; en otra  Alfonso Merlos da voz a 25 personas, entre escogidísimas víctimas de ETA y no sé quién más, para explicar al Gobierno por qué no se debe negociar en  ¿Rendirse ante ETA?; por su parte César Alonso de los Ríos escribe el elocuente Yo tenía un camarada. El pasado franquista de los maestros de la izquierda; y, cómo no, tampoco se pierde ocasión de meter algo de literatura: el escogido es el maestro Dostoievski y su El sueño de un hombre ridículo, grandísimo autor y uno de los pocos agradables al católico profundo, que cuando arriba a aguas literarias se pierde en un mar de inmoralidades y, sobre todo, criterios y pensamientos propios.

   En fin, y como ustedes comprenderán, una entidad más que añadir al largo paquete de "fuentes que hay que mirarse con cuidado antes de creerse cualquier cosa que digan pero que si lo identificas has  de buscar más cosas de ellos porque-te-vas-a-descojonar-seguro", cuyo mejor exponente es la ya mentada libertaddigital. Por cierto, y para terminar, si a alguno le da por comprarse el Manual para escribir como un periodista de Carlos Salas, otra de las novedades de Áltera, ¿será tan amable de comentarme qué escáneres recomiendan? Para cambiar el mío, que va quedando anticuado, digo.

6 Diciembre, 2007

Un Charlot agridulce

Categoría: Cine / Tv, Crítica - artdyl @ 8:55 am

Nota: hace poco volví a ver Tiempos Modernos, de Charlie Chaplin, y como la primera vez volví a maravillarme. Me ha parecido una buena oportunidad para recuperar una de las entradas de mi primera aventura blogosférica, La copa y la lanza, sobre todo una vez que compruebo con agrado que aún suscribo plenamente lo que ya dije entonces. Todo vuestro.

    Anoche tuve ocasión de volver a ver Tiempos modernos (Modern times, 1936) gracias a La2. No hace mucho tiempo, TCM había ya dedicado un mes a Charlie Chaplin, donde disfruté de joyitas como El chico (The kid, 1931) , Vida de perro (A dog’s life, 1918) o La quimera del oro (The gold rush, 1925).

   Chaplin es indiscutiblemente un mago de la comedia. No entraré a discutir si fue mejor o peor que Buster Keaton o cualquier otro que me podáis poner por delante. Mi fascinación por la figura de Chaplin (especialmente por Charlot, el adorable vagabundo que creó) trasciende con mucho los límites de un género. Siempre me lo he preguntado: ¿Chaplin hacía comedia? No. Hacía algo más. Pura excelencia visual. Entra por los ojos y, permitidme la odiosa cursilería, llega hasta el corazón.

   En realidad, cuando veo una de sus películas experimento multitud de sensaciones, además de enconadas, encontradas. Son películas graciosas, sí, pero tristes, agridulces. Tiernas, pero también llenas de desesperanza. La fractura se produce en la solidaridad de dos planos no siempre antagónicos: cómo nos cuenta la historia, qué cuenta la historia.

   En Tiempos modernos Chaplin retoma su personaje favorito, Charlot, el vagabundo. Él es un trabajador de una fábrica donde le explotan y donde no es más que una máquina más, o un apéndice de ella, terminando por enloquecer y crear allí el caos. Es despedido. Ya en la calle, al recoger una bandera caída de una furgoneta es confundido con el líder de una manifestación comunista y acaba en la cárcel. Liberado, Charlot idea una serie de delitos frustrados para volver a la jaula. Estima mejor la vida sin libertad a la dureza de la calle. Allí conoce a una muchacha, interpretada por Paulette Goddard (¿nadie ha notado el asombroso parecido de Courteney Cox con ella?), con la que vivirá muchos sinsabores y alguna pequeña alegría. Tras lograr un pequeño trabajo como camarero, volverá a ser despedido. El final de la película, con el vagabundo y su pareja caminando hacia horizonte, tras concluir Charlot que la vida ya no será tan dura si se tienen el uno al otro, deja un final abierto para el espectador.

   Un "qué" bastante duro, ¿verdad? El "cómo" es el que provoca la risa. Consiste en la multitud de absurdas y delirantes situaciones que se suceden. ¿Cómo no acordarnos del Charlot mecanizado que enrosca cada objeto susceptible ajustarse en su llave, incluyendo las narices de los compañeros de trabajo, o la canción que improvisa, al no acordarse de la letra, en varios idiomas? La ternura también es omnipresente en la película. Hay dos escenas paralelas que la ejemplifican con rotundidad. En la primera, Charlot y la muchacha, huidos de la policía, observan a una pareja en su casa. Ensoñados, se contemplan el uno al otro e imaginan una vida feliz juntos, entre cuatro paredes y con techo. La mirada que el vagabundo dedica a su nueva amiga es tremendamente emotiva. En la segunda, la muchacha ha encontrado una casa donde vivir juntos y se la enseña a su amigo. Está vieja, con techos y vigas que se caen y muebles que apenas aguantan peso. Charlot, sin embargo, no pone ninguna pega. Por el contrario, se muestra ilusionado. Del mismo modo, contentos, dueños de una felicidad efímera pero que está sucediendo en ese mismo instante, se disponen a comer. El resultado es especialmente conmovedor. La escena reabre la confianza en el ser humano, y deja en el aire la idea de que sólo la compañía y el disfrutar de las pequeñas cosas traen el sentido de la vida. Hay que ser conformista.

   Y precisamente a través de este rasgo se entromete la desesperanza en el cine de Chaplin. El conformismo, en el fondo, es una idea peligrosa. Lo que nos dice Tiempos modernos (Y El chico y casi todas las demás) es que es imposible cambiar lo que está fuera de nosotros. La sociedad es y seguirá siendo, por definición, un ente malvado. La redención sólo es posible en un ámbito privado. No hemos de luchar: estamos condenados al fracaso desde el principio. Sólo tenemos la ayuda del que efectivamente se halla a nuestro lado, y hacia él nos hemos de volver.

   Chaplin, en definitiva, atrapa como nadie la maravillosidad de la persona. Pero nunca nadie retrató tan crudamente al ser humano. El cóctel de drama y comedia, bien agitado, es demoledor.

4 Diciembre, 2007

De iglesias, minaretes y falos

Categoría: Curiosidades, Sociedad, Estupidez humana - artdyl @ 11:27 am

   Resumiendo sucintamente la noticia que da pie a este post: la canciller alemana, Angela Merkel, ha decidido que ante algunos proyectos de mezquitas que superarían la altura de las iglesias colindantes si se llevaran a cabo, éstos no deben realizarse. Las iglesias han de permanecer más altas, o lo contrario sería como "una demostración de poder".

   Parece un poco absurdo discurrir sobre la conveniencia o no conveniencia de esta medida, más que nada porque desde fuera no sólo lo parece, sino que lo es. Además, no entra dentro de mi competencia valorar punto por punto los motivos y matices que suscitan esta curiosa noticia, pues ni soy alemán, ni me suelo interesar excesivamente por las visicitudes de la actualidad y la sociedad alemana. Digamos que es un terreno, además de farragoso, un tanto pantanoso.

   Pero no me puedo resistir al chiste. Malo, evidente, soez, si me apuráis. ¿Pero no se parece esta noticia a la eterna discusión sobre quién la tiene más larga? Y ahora, abrumado ante las imágenes fálicas que desfilan en mi mente (¿quién me diría a mi que alguna vez el honor de "polla sevillana" que hasta ese momento ostentaba el puente del Alamillo pasaría, por arte de birlibirloque, a la más castiza Giralda, minarete campanarizado donde los haya?), me pregunto si en aquel conocido episodio de Babel lo que verdaderamente molestó al irascible Dios hebreo no fue que el hombre se plantara y dijera "soy capaz de llegar al cielo". No, ahora pienso que lo que le molestó fue que le dijera el hombre a Dios: "¿Has visto? La tengo más larga que tú, colega".

3 Diciembre, 2007

De tribus urbanas

Categoría: Estupidez humana - artdyl @ 7:32 pm

   Llevaba tiempo queriendo hacer lo que os ofrezco a continuación: un muestrario de las peores tribus urbanas, un top five de los más valientes desechos grupales de la humanidad. Claro que ninguno podrá vencer a un gilipollas individual y concreto (pensemos, por ejemplo, en el plácido Mayor Oreja, en los presidentes de las petroleras o la maldita vecina del cuarto-bé que aún no he conseguido llevarme al cuarto-mío), pero como el ser humano posee una fascinante tendencia a explotar sus inmudicias y sus vergüenzas en compañía, la tentación de este top five es grande, muy grande.

   He de avisar de antemano que se trata de una clasificación estrictamente personal, basada en mi subjetividad. Es decir que, conociéndome, podéis tomarlo como un dogma de fe.

   Adelante, muchachos, desfilad.

5. El friki

   Su presencia cuando hacemos una lista de este estilo es arrolladora. De un tiempo a esta parte hasta han ganado muchas simpatías, incluso logrando que en el cine americano se vea cool ser friki (por supuesto, los actores que los encarnan son del estilo que las chicas quieren arrancarle la ropa, y si hablamos de las actrices, directamente son de un follable que da gusto una vez que les quitas las gafas y les sueltas la coleta de caballo). Sin embargo, como todo ente malvado, ha dado engendros para la sociedad para los cuales aún estamos en proceso de desarrollar anticuerpos: pienso en los emos, a los que dedico otra entrada en este humilde top five, los otakus, una especie bienintencionada e inocua pero completamente ridiculizable, incluso podremos meter en el grupo a los miembros de la asociación no lucrativa (por incapacidad) "Conchita Piquer for president". Lo bonito de los frikis es el amplio rango que abarcan, hasta el punto de que cualquiera podría ser considerado friki. ¿Alguien me niega que George Bush es un friki?

   Pero por esa versatilidad, vamos a reducirnos al friki más clásico, al de toda la vida, el que se disfraza de jedi, con el sable láser de pega, suelta su frase de dominar el mundo, y en ese momento está convencido que si una chica le ha observado irremisiblemente querrá llevárselo a la cama, sólo para disfrazarse de Leia Organa (aquél bikini amarillo… ¿cuántos frikis se han masturbado pensando en él?) y empezar a hacer guarreridas. Evidentemente, cuando ven que no resulta, se convencen de que es que algo va mal en el mundo. Pero es al revés: algo irá mal en el mundo si la chica accede pues condición inseparable del friki clásico es ser virgen además de estúpido.

    Personalmente, lo que más me revienta de este tipo de friki es el convencimiento de ser más expertos que nadie acerca del Señor de los Aritos, simplemente porque saben con exactitud de qué color es hasta el accesorio más nimio de los elfos de Tarandonguendonfilwien. Sin embargo, ninguno es capaz de explicarte por qué Sam es el verdadero protagonista de la saga ("¿pues no lo eran Frodo, Aragorn y Gandalf?").
 

4. El radikal independentista

    Todo lo que más adelante achacaremos al neonazi se lo podemos achacar a esta interesante fauna urbana que, contra lo que se cree, no es patrimonio exclusivo de Cataluña o el País Vasco. La única diferencia consiste en que mientras entre los neonazis todo es mierda, en este grupo puedes llegar a encontrarte de cuando en cuando gente que vale la pena, incluso gente que vale un porrón la pena. Pero como corresponde al cuarto puesto de la presente clasificación, por norma general son unos imbéciles redomados y aún disfrutan con ello.

    Son de izquierdas porque queda cool pero jamás reconocerán que son unos totalitarios de cojones. Esa es la característica esencial de estos subhumanos y que mejor los define. Como toda buena oveja, participan de unos rasgos que se repiten de unos a otros, sobre todo los que están ligados a su indumentaria: pañuelo palestino, boina de pana, pantalón holgado y preferiblemente raído, chapas reivindicativas, barba de dos centímetros de espesor. Escriben con k cuando pueden, y si pertenecen a una comunidad autónoma con su lengua propia, negarán el español por sistema, al ser un ente opresor. Lo gracioso vendrá cuando nieguen a los que hablan español. Si el radikal independentista es además andaluz, o leonés, o de cualquier sitio de estos, entonces ni tengo más que hablar ni necesito convenceros acerca de su estabilidad mental. 

    Como es de rigor, no es de justicia defenestrar a estos defenestrados por su ideología (uno escucha hablar a gente como César Vidal, por poner un ejemplo, y si me convenciera de que realmente más de la mitad de los españoles pensara así,  entonces harían de mi un idependentista vasco… ¡andaluz!), sino por su borreguismo, como corresponde. Lo ridículo de esta fauna es su pretensión de considerarse diferentes en base a introducirse en multitud de clichés de los "diferentes". ¿Alguien me puede explicar por qué demonios todos fuman en papel de liar? Os daré una pista: no es porque sepa mejor (que así es muchas veces) sino porque así queda más chic y más "diferente".

3. El neonazi

    Es con diferencia, la más detestable éticamente. Si no obtiene el primer puesto es, más que nada, porque este es un criterio en base a razones estéticas, y los nazis tienen en su bagaje algunas pelis porno con estupendas rubias disfrazadas de las SS, sin olvidar tampoco a una de las dos putas de la despedida de soltero de American Pie 3. Uno tiene sus debilidades.

    Como podemos intuir, en totalitarismos y fascismos (entendidos como ideologías supresoras) combaten mano a mano con los radikales independentistas, con la salvedad, ya lo he apuntado, de que entre los radikales hay buena gente e incluso gente valiosa, mientras que en terrenos cerebrales combaten contra los canis, con factor diferencia, de nuevo, de que incluso entre los canis se encuentra algún muy escondido buen chaval (aunque el cerebro sigue sin encontrarse, claro). En España la subespecie se ha manifestado en torno a los herederos de Falange y demás grupos afines, que tuvieron el 20 de este mes su día de gloria

   Los neonazis son un grupo en el que la falta de cerebro es su característica más definitoria, por encima incluso de su racismo o su violencia. Es cierto que sirven para dar buenos personajes al cine, como el de Edward Norton en American History X o Ryan Gosling en The Believer, pero quien diga que gente con esa complejidad existe en la vida real, miente. El auténtico neonazi cree que Mi lucha y Mein Kampf son dos cosas diferentes, pero asombrosamente parecidas a la Biblia.

   Sin embargo, lo más fascinante de los neonazis es una rara virtud que no descubro en ninguno de los otros inmundos subgrupos humanos: su epimorfismo, si me permitís la burrada. Digamos que son capaces de traspasar de alguna manera sus características, casi sobrenaturalmente, y volvernos violentos. A mi, al menos, me dan ganas de estamparles la mandíbula contra el bordillo de la acera.
 

2. El emo

   ¿Qué decir de los emos? El día que se suiciden de verdad, en vez de simplemente pregonarlo a los cuatro vientos, se convertirán en los más serios candidatos a los premios Darwin. ¿Y quienes son? Quizás, la mejor definición de este sucedáneo de persona no se encuentre en la wikipedia, sino en la frikipedia. Si el curioso lector sigue el enlace ofrecido, podrá asistir a un perfecto y ordenado muestrario de los despropósitos de este mal llamado subgrupo humano (en realidad, hablamos de un grupo subhumano).

   Lector, curioso lector, mon semblable, mon frère, ¿ha seguido ya el enlace? Hágalo, por Dios. No quiero ser obligado a escribir sobre lo que ya está magníficamente expuesto. Sólo añadir, y como valoración personal, que no me merecen valoración personal.

 

1. El cani 

   Para un servidor, sufrido habitante de la antaño gloriosa Andalucía, este inmundo grupo es el sumum de lo más aborrecible, detestable y odioso que hay en este mundo de criaturitas del Señor. Más allá de su indisincrasia personal o de sus maneras de vestir, lo que define de manera ejemplar a esta fauna es su increíble orgullo por la incultura e ignorancia por bandera. Poseen, además, el dudoso honor de tener entre ellos a las únicas tías buenas en el mundo que jamás me llevaría a la cama, y por la facilidad con la que se me sube la temperatura en esa bonita y alargada anatomía del humano macho cabrío, esto es una verdadera maravilla. un truco del mejor prestidigitador. Si esas Jennys (así se las conocen) vistieran y se pintaran como Dios manda, otro gallo cantaría. Pero así, no puedo

   ¿Se está perdiendo por no saber qué es el cani? Si es usted uno de los afortunados que no conoce a estas criaturitas, puede espiarles en su propia salsa dándose un garbeo por alguna de sus inclasificables webs, donde hacen una absurda ostentación de ropa hortera, joyas a lo Mr. T., zapatillas muelles y mucha, mucha miseria humana. ¿Miseria humana, digo?

   Me explico: éste es el valiente grupo cuya pasión es atrapar entre varios a algún inocente chaval (siempre entre varios, no vaya a ser que lo haga uno solo y salga escaldado si el muchachito resulta contestón), de entre 14 y 16 años, preferiblemente, y tras vacilarlo un poco vaciarle los bolsillos y lo que sea aprovechable. Si además el chaval lleva algún polo lacoste o por el estilo, ya puede echarse a temblar: por azares de la vida, los pijos resultan ser para el cani lo más odioso que hay en este mundo y parte del otro. Y como el resto de la humanidad odia al cani, generalmente el conflicto lo resuelven dividiendo a los humanos en canis y pijos. Usted y yo somos pijos, mi querido lector. Y lo puedo afirmar por una muy sencilla razón: en este post que le ofrezco y que está a punto de terminarse hay más letras que imágenes. Es más, sólo hay letras. La mejor protección posible contra esta miseria humana. Amen, surmano.

   Por cierto, ¿qué es el epimorfismo que he mentado al hablar de los neonazis. Si os soy sincero, y aunque recuerdo haberlo estudiado en álgebra durante mi época sevilla, en realidad no me acuerdo. ¿Pero a que queda terriblemente gafapasta?

1 Diciembre, 2007

Atados

Categoría: Personal - artdyl @ 10:31 pm

   Caminando por la Alameda, un hombre mayor, de gesto adusto, pasea un pequeño yorkshire castaño. El hombre posee ese aire de severidad añeja y atavismo anclado. Cuando pasan junto a una zona de hierba el animal quiere escapar de acera y asfalto aproximándose al verde pero la correa del hombre, fija y tomada por la mitad, lo impide sin miramientos.

   Me consuelo pensando en la tercera de Newton. Quizás, atar tiene sentido recíproco.

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