Umbrío por la pena
Cardos y penas llevo por corona,
cardos y penas siembran sus leotardos
y no me dejan bueno hueso alguno.
No podrá con la pena mi persona
rodeada de penas y de cardos:
¡cuánto penar para morirse uno!
(tomada en el cerro de la Calavera, Portaje, Cáceres, en un día entre nubes constantes y lluvias intermitentes)

