Aunque de manera cada vez menos frecuente, suelo darme un garbeo por libertaddigital. Los motivos son varios: aburrimiento, ganas de ver el percal en la derechona ibérica y, sobre todo, regodearme un poco en la imbecibilidad humana, que suele ser un sano ejercicio de autoestima. Claro que últimamente lo único que consigo es indignarme al tiempo que me convenzo, muy pesimistamente, de que es algo muy difícil, por no decir imposible, quitarle las anteojeras equinas al imbécil ideológico medio (y bajo y superior).
La curiosidad de hoy viene a cuento de que he tenido ocasión de acceder al blog del pseudohistoriador Pio Moa, sobre cuyos contenidos es una pérdida de tiempo hablar. Como es de rigor cuando se trata de esta especie de sitios, las mayores imbecilidades se concentran en los comentaristas apologéticos, donde se aprovecha para hablar de la conspiración del 11-M y de la rendición incondicional del Gobierno a ETA, venga o no venga a colación de lo expuesto en la entrada correspondiente. Hay, además, otro comentario tipo bastante extendido que defiende a Pio Moa y sus pretensiones de hallar la VERDAD histórica (supongo que al escribirlo en mayúsculas piensan que es más verdad aún). Es en varios de esos comentarios cuando al mencionarse varias editoriales que le apoyan he recordado una de las más curiosas del panorama libresco: Áltera.
A Áltera la conocí yo a través de una edición de A Child’s Christmas in Wales, maravilloso librito de Dylan Thomas con el que me hice sin dudarlo nada más verlo, hará unos cuantos años. Sería la única vez que vería bien a esta editorial. La siguiente noticia que tuve de ella fue de vergüenza ajena: plagiaron una edición de Francisco Rico sobre las Carmina Burana con la técnica del más infame escaneo. Lo hicieron tan bien que en notas a pie de página se advertían, además de la copia exacta, pequeños errores sólo atribuibles a un lector óptico que escaneara la edición anterior. Rebuscando por internet, encuentro que El País conserva la noticia que leí entonces. Lo que no recuerdo con exactitud es de cuáles eran las imbricaciones entre Jose María Aznar y Áltera, pero algún tipo de relación subyacía, si no me falla la memoria, dotando de transfondo ideológico a la editorial.
Resumiendo, que recordando los vergonzosos antecendentes de Áltera, y tras ver el incondicional apoyo a Moa, la curiosidad me ha llevado a visitar la página güeb de la susodicha. El resultado, como era de esperar, para tomárselo a pecho o a chiste, según estado de ánimo. Tras sufrir un pequeño atentado visual ante el color chillón de la página, me dispuse a echarle el pertinente vistazo a las novedades destacadas, que nos ofrecen en toda su crudeza la triste realidad de este aborto de Botella. De nueve novedades destacadas (a fecha de esta entrada), una nos vende La gesta española, de un tal José Javier Esparza que, cuidado, es "un maestro de la divulgación probado en la COPE"; en otra Alfonso Merlos da voz a 25 personas, entre escogidísimas víctimas de ETA y no sé quién más, para explicar al Gobierno por qué no se debe negociar en ¿Rendirse ante ETA?; por su parte César Alonso de los Ríos escribe el elocuente Yo tenía un camarada. El pasado franquista de los maestros de la izquierda; y, cómo no, tampoco se pierde ocasión de meter algo de literatura: el escogido es el maestro Dostoievski y su El sueño de un hombre ridículo, grandísimo autor y uno de los pocos agradables al católico profundo, que cuando arriba a aguas literarias se pierde en un mar de inmoralidades y, sobre todo, criterios y pensamientos propios.
En fin, y como ustedes comprenderán, una entidad más que añadir al largo paquete de "fuentes que hay que mirarse con cuidado antes de creerse cualquier cosa que digan pero que si lo identificas has de buscar más cosas de ellos porque-te-vas-a-descojonar-seguro", cuyo mejor exponente es la ya mentada libertaddigital. Por cierto, y para terminar, si a alguno le da por comprarse el Manual para escribir como un periodista de Carlos Salas, otra de las novedades de Áltera, ¿será tan amable de comentarme qué escáneres recomiendan? Para cambiar el mío, que va quedando anticuado, digo.