Drutz

4 Diciembre, 2007

De iglesias, minaretes y falos

Categoría: Curiosidades, Sociedad, Estupidez humana - artdyl @ 11:27 am

   Resumiendo sucintamente la noticia que da pie a este post: la canciller alemana, Angela Merkel, ha decidido que ante algunos proyectos de mezquitas que superarían la altura de las iglesias colindantes si se llevaran a cabo, éstos no deben realizarse. Las iglesias han de permanecer más altas, o lo contrario sería como "una demostración de poder".

   Parece un poco absurdo discurrir sobre la conveniencia o no conveniencia de esta medida, más que nada porque desde fuera no sólo lo parece, sino que lo es. Además, no entra dentro de mi competencia valorar punto por punto los motivos y matices que suscitan esta curiosa noticia, pues ni soy alemán, ni me suelo interesar excesivamente por las visicitudes de la actualidad y la sociedad alemana. Digamos que es un terreno, además de farragoso, un tanto pantanoso.

   Pero no me puedo resistir al chiste. Malo, evidente, soez, si me apuráis. ¿Pero no se parece esta noticia a la eterna discusión sobre quién la tiene más larga? Y ahora, abrumado ante las imágenes fálicas que desfilan en mi mente (¿quién me diría a mi que alguna vez el honor de "polla sevillana" que hasta ese momento ostentaba el puente del Alamillo pasaría, por arte de birlibirloque, a la más castiza Giralda, minarete campanarizado donde los haya?), me pregunto si en aquel conocido episodio de Babel lo que verdaderamente molestó al irascible Dios hebreo no fue que el hombre se plantara y dijera "soy capaz de llegar al cielo". No, ahora pienso que lo que le molestó fue que le dijera el hombre a Dios: "¿Has visto? La tengo más larga que tú, colega".

3 Diciembre, 2007

De tribus urbanas

Categoría: Estupidez humana - artdyl @ 7:32 pm

   Llevaba tiempo queriendo hacer lo que os ofrezco a continuación: un muestrario de las peores tribus urbanas, un top five de los más valientes desechos grupales de la humanidad. Claro que ninguno podrá vencer a un gilipollas individual y concreto (pensemos, por ejemplo, en el plácido Mayor Oreja, en los presidentes de las petroleras o la maldita vecina del cuarto-bé que aún no he conseguido llevarme al cuarto-mío), pero como el ser humano posee una fascinante tendencia a explotar sus inmudicias y sus vergüenzas en compañía, la tentación de este top five es grande, muy grande.

   He de avisar de antemano que se trata de una clasificación estrictamente personal, basada en mi subjetividad. Es decir que, conociéndome, podéis tomarlo como un dogma de fe.

   Adelante, muchachos, desfilad.

5. El friki

   Su presencia cuando hacemos una lista de este estilo es arrolladora. De un tiempo a esta parte hasta han ganado muchas simpatías, incluso logrando que en el cine americano se vea cool ser friki (por supuesto, los actores que los encarnan son del estilo que las chicas quieren arrancarle la ropa, y si hablamos de las actrices, directamente son de un follable que da gusto una vez que les quitas las gafas y les sueltas la coleta de caballo). Sin embargo, como todo ente malvado, ha dado engendros para la sociedad para los cuales aún estamos en proceso de desarrollar anticuerpos: pienso en los emos, a los que dedico otra entrada en este humilde top five, los otakus, una especie bienintencionada e inocua pero completamente ridiculizable, incluso podremos meter en el grupo a los miembros de la asociación no lucrativa (por incapacidad) "Conchita Piquer for president". Lo bonito de los frikis es el amplio rango que abarcan, hasta el punto de que cualquiera podría ser considerado friki. ¿Alguien me niega que George Bush es un friki?

   Pero por esa versatilidad, vamos a reducirnos al friki más clásico, al de toda la vida, el que se disfraza de jedi, con el sable láser de pega, suelta su frase de dominar el mundo, y en ese momento está convencido que si una chica le ha observado irremisiblemente querrá llevárselo a la cama, sólo para disfrazarse de Leia Organa (aquél bikini amarillo… ¿cuántos frikis se han masturbado pensando en él?) y empezar a hacer guarreridas. Evidentemente, cuando ven que no resulta, se convencen de que es que algo va mal en el mundo. Pero es al revés: algo irá mal en el mundo si la chica accede pues condición inseparable del friki clásico es ser virgen además de estúpido.

    Personalmente, lo que más me revienta de este tipo de friki es el convencimiento de ser más expertos que nadie acerca del Señor de los Aritos, simplemente porque saben con exactitud de qué color es hasta el accesorio más nimio de los elfos de Tarandonguendonfilwien. Sin embargo, ninguno es capaz de explicarte por qué Sam es el verdadero protagonista de la saga ("¿pues no lo eran Frodo, Aragorn y Gandalf?").
 

4. El radikal independentista

    Todo lo que más adelante achacaremos al neonazi se lo podemos achacar a esta interesante fauna urbana que, contra lo que se cree, no es patrimonio exclusivo de Cataluña o el País Vasco. La única diferencia consiste en que mientras entre los neonazis todo es mierda, en este grupo puedes llegar a encontrarte de cuando en cuando gente que vale la pena, incluso gente que vale un porrón la pena. Pero como corresponde al cuarto puesto de la presente clasificación, por norma general son unos imbéciles redomados y aún disfrutan con ello.

    Son de izquierdas porque queda cool pero jamás reconocerán que son unos totalitarios de cojones. Esa es la característica esencial de estos subhumanos y que mejor los define. Como toda buena oveja, participan de unos rasgos que se repiten de unos a otros, sobre todo los que están ligados a su indumentaria: pañuelo palestino, boina de pana, pantalón holgado y preferiblemente raído, chapas reivindicativas, barba de dos centímetros de espesor. Escriben con k cuando pueden, y si pertenecen a una comunidad autónoma con su lengua propia, negarán el español por sistema, al ser un ente opresor. Lo gracioso vendrá cuando nieguen a los que hablan español. Si el radikal independentista es además andaluz, o leonés, o de cualquier sitio de estos, entonces ni tengo más que hablar ni necesito convenceros acerca de su estabilidad mental. 

    Como es de rigor, no es de justicia defenestrar a estos defenestrados por su ideología (uno escucha hablar a gente como César Vidal, por poner un ejemplo, y si me convenciera de que realmente más de la mitad de los españoles pensara así,  entonces harían de mi un idependentista vasco… ¡andaluz!), sino por su borreguismo, como corresponde. Lo ridículo de esta fauna es su pretensión de considerarse diferentes en base a introducirse en multitud de clichés de los "diferentes". ¿Alguien me puede explicar por qué demonios todos fuman en papel de liar? Os daré una pista: no es porque sepa mejor (que así es muchas veces) sino porque así queda más chic y más "diferente".

3. El neonazi

    Es con diferencia, la más detestable éticamente. Si no obtiene el primer puesto es, más que nada, porque este es un criterio en base a razones estéticas, y los nazis tienen en su bagaje algunas pelis porno con estupendas rubias disfrazadas de las SS, sin olvidar tampoco a una de las dos putas de la despedida de soltero de American Pie 3. Uno tiene sus debilidades.

    Como podemos intuir, en totalitarismos y fascismos (entendidos como ideologías supresoras) combaten mano a mano con los radikales independentistas, con la salvedad, ya lo he apuntado, de que entre los radikales hay buena gente e incluso gente valiosa, mientras que en terrenos cerebrales combaten contra los canis, con factor diferencia, de nuevo, de que incluso entre los canis se encuentra algún muy escondido buen chaval (aunque el cerebro sigue sin encontrarse, claro). En España la subespecie se ha manifestado en torno a los herederos de Falange y demás grupos afines, que tuvieron el 20 de este mes su día de gloria

   Los neonazis son un grupo en el que la falta de cerebro es su característica más definitoria, por encima incluso de su racismo o su violencia. Es cierto que sirven para dar buenos personajes al cine, como el de Edward Norton en American History X o Ryan Gosling en The Believer, pero quien diga que gente con esa complejidad existe en la vida real, miente. El auténtico neonazi cree que Mi lucha y Mein Kampf son dos cosas diferentes, pero asombrosamente parecidas a la Biblia.

   Sin embargo, lo más fascinante de los neonazis es una rara virtud que no descubro en ninguno de los otros inmundos subgrupos humanos: su epimorfismo, si me permitís la burrada. Digamos que son capaces de traspasar de alguna manera sus características, casi sobrenaturalmente, y volvernos violentos. A mi, al menos, me dan ganas de estamparles la mandíbula contra el bordillo de la acera.
 

2. El emo

   ¿Qué decir de los emos? El día que se suiciden de verdad, en vez de simplemente pregonarlo a los cuatro vientos, se convertirán en los más serios candidatos a los premios Darwin. ¿Y quienes son? Quizás, la mejor definición de este sucedáneo de persona no se encuentre en la wikipedia, sino en la frikipedia. Si el curioso lector sigue el enlace ofrecido, podrá asistir a un perfecto y ordenado muestrario de los despropósitos de este mal llamado subgrupo humano (en realidad, hablamos de un grupo subhumano).

   Lector, curioso lector, mon semblable, mon frère, ¿ha seguido ya el enlace? Hágalo, por Dios. No quiero ser obligado a escribir sobre lo que ya está magníficamente expuesto. Sólo añadir, y como valoración personal, que no me merecen valoración personal.

 

1. El cani 

   Para un servidor, sufrido habitante de la antaño gloriosa Andalucía, este inmundo grupo es el sumum de lo más aborrecible, detestable y odioso que hay en este mundo de criaturitas del Señor. Más allá de su indisincrasia personal o de sus maneras de vestir, lo que define de manera ejemplar a esta fauna es su increíble orgullo por la incultura e ignorancia por bandera. Poseen, además, el dudoso honor de tener entre ellos a las únicas tías buenas en el mundo que jamás me llevaría a la cama, y por la facilidad con la que se me sube la temperatura en esa bonita y alargada anatomía del humano macho cabrío, esto es una verdadera maravilla. un truco del mejor prestidigitador. Si esas Jennys (así se las conocen) vistieran y se pintaran como Dios manda, otro gallo cantaría. Pero así, no puedo

   ¿Se está perdiendo por no saber qué es el cani? Si es usted uno de los afortunados que no conoce a estas criaturitas, puede espiarles en su propia salsa dándose un garbeo por alguna de sus inclasificables webs, donde hacen una absurda ostentación de ropa hortera, joyas a lo Mr. T., zapatillas muelles y mucha, mucha miseria humana. ¿Miseria humana, digo?

   Me explico: éste es el valiente grupo cuya pasión es atrapar entre varios a algún inocente chaval (siempre entre varios, no vaya a ser que lo haga uno solo y salga escaldado si el muchachito resulta contestón), de entre 14 y 16 años, preferiblemente, y tras vacilarlo un poco vaciarle los bolsillos y lo que sea aprovechable. Si además el chaval lleva algún polo lacoste o por el estilo, ya puede echarse a temblar: por azares de la vida, los pijos resultan ser para el cani lo más odioso que hay en este mundo y parte del otro. Y como el resto de la humanidad odia al cani, generalmente el conflicto lo resuelven dividiendo a los humanos en canis y pijos. Usted y yo somos pijos, mi querido lector. Y lo puedo afirmar por una muy sencilla razón: en este post que le ofrezco y que está a punto de terminarse hay más letras que imágenes. Es más, sólo hay letras. La mejor protección posible contra esta miseria humana. Amen, surmano.

   Por cierto, ¿qué es el epimorfismo que he mentado al hablar de los neonazis. Si os soy sincero, y aunque recuerdo haberlo estudiado en álgebra durante mi época sevilla, en realidad no me acuerdo. ¿Pero a que queda terriblemente gafapasta?

9 Noviembre, 2007

De políticos y demás carroña

Categoría: Sociedad, Estupidez humana - artdyl @ 11:38 am

   Cuando hablo con amigos míos "de derechas" (no me meteré en disquisiciones absurdas sobre la realidad de la "izquierda" y la "derecha") estos me acusan de socialista como si fuera un crimen terrible (caso más gracioso en tanto que no soy socialista), al tiempo que tratan de explicarme por qué el socialismo ya no es un modelo válido. Cuando "no atiendo" a sus razones, en ocasiones veo muertos. Perdón, quería decir que en ocasiones me acusan de pipiolo, y entonces ya sí que me entran ganas de cerrar definitivamente los oídos. Y es que es un poco cansino que cuando discutimos de política, los seguidores del PP se dediquen a acusarme de socialista mostrándome cuán criminal (suspiro) es. Pero lo entiendo: es imposible justificar al PP. Así que en el fondo lo que tratan es de convencerme de que debo detestar más al PSOE que al PP. Y es que esa es la triste realidad: me temo que en el mundo de la política, si existe algo no detestable, no se deja ver.

   Pero no tienen razón. El PP es, dentro de lo más detestable, el sumum de lo detestable, la carroña de la miseria moral humana. Corramos un tipido velo sobre los ultraderechistas que, por otra parte, vienen incluidos en el paquete, y tampoco es que sean mucho peores que los ultraizquierdistas. A fin de cuentas, no voy a juzgar ahora las ideologías. Sólo, permitidme el término, el carroñismo.

   De moda está el asunto de los conspiranoicos y la comisión de investigación del 11-M. Todo lo que rodea a los atentados de Madrid ha sufrido una impresionante utilización despreciativa de una tragedia, dejando entrar los intereses personales (o grupales) (o mejor dicho, partidistas) de una manera desmesurada. Pero como toda perdiz mareada, la amplitud del fenómeno hace que los árboles no dejen de ver claro todo el bosque (hay multitud de agujeros negros, de negras cartulinas gigantes que cualquiera con dos dedos de frente y sin intereses personales las reconocemos, agujeros artificiales, colocados por los cínicos y los vendidos de turno, pero que aún mucha gente está convencida de que son vedaderos agujeros negros y no cartulinas).

   Quizás, el caso del Yak-42, el tristemente célebre avión estrellado en Turquía, muestre con mucha más claridad la dimensión moral de los dirigentes que gestionan nuestros asuntos, especialmente los peperos. Sucedió que el reconocimiento de los cadáveres se realizó con una prisa tremenda. En sólo 24 horas estaba despachado, y algunas muestras de ADN que iban a aportar los familiares se desecharon, pues los que llevaban el asunto juzgaron que no era necesario (el general de Sanidad, Vicente Navarro, al servicio del entonces ministro de Defensa, Trillo).

   El proceso, poco limpio, y con ciertos agujeros negros (permitidme la ironía) motivó que la viuda de una de las víctimas, Rosario Benítez, escribiera una carta dudando de los métodos empleados para la turboidentificación y poniendo en cuestión la competencia del equipo médico desplegado para tal fin. Detengámonos un momento y analicemos el panorama desde una cierta perspectiva ética: ¿qué es lo correcto si eres un político, y recibes tal acusación? En mi opinión, lo justo sería tratar personalmente con la viuda (¡una viuda que recién ha perdido a su marido y, por tanto, pasa unos momentos críticos!), buscar cierto consuelo y entendimiento. Así se compagina lo que entiendo por actitud correcta, sin entrar en conflicto con el propio interés personal, minimizando el ataque gracias a una explicación más clara y concisa, aportando más pruebas, de que la viuda no lleva la razón.

   Pero, ¿y si la viuda lleva la razón y el destinatario lo sabe? Es una situación complicada. Lo mínimo, que tampoco es correcto, sería callar como un bellaco. Pero eso choca con el interés personal, así que el político carroñero, el inmoral, decide atacar a su vez a la viuda. Que no lo olvidemos, es víctima. Fue lo que sucedió, tal y como podéis ver en un artículo de aquel momento.

   Contándolo de una manera breve, Defensa, por mediación de su secretario general de política, Javier Jiménez Ugarte, contestó a Rosario de una manera ofensiva, siguiendo la máxima de que la mejor defensa es un buen ataque. La viuda era una mala persona a juicio del señor Jiménez Ugarte pues, como el decía, había dejado en muy mala imagen al equipo médico, lo que no era procedente, pero, sobre todo, se le criticaba el que con su actitud hubiera "llevado a otros familiares de las víctimas mayor preocupación y dolor". Parece ser que para el señor Jiménez Ugarte, y por extensión, el ministerio de Defensa de aquel entonces, Rosario Benítez no era más que una pendeja para quién "sería más solidario por su parte no escribir cartas como ésta que sólo sirven para hacer sufrir más a todos sus compañeros y compañeras", de nuevo en palabras de Jiménez Ugarte.

   El tema suscitó controversia y, como siempre, el PP utilizó las reivindicaciones de las víctimas para hacerse a sí misma la víctima. Trillo no tardó en decir, sobre el asunto, que era "muy lamentable que se esté utilizando ese tema en momento de campaña electoral. Es un tema muy doloroso para todo el Ministerio de Defensa". Argumentación ad escurririrum ab bultum, que sospecho. Para dar una idea del alcance de los seguidores de esta gente, los energúmenos de Libertad Digital dan, como siempre, una buena medida de cómo era la mentalidad del derechón en aquel momento (en otra ocasión tendré que hablar cómo se les llena a esta gente la baba con palabras como "libertad", "democracia" o "derechos"). La situación, en esencia, derivó hasta una situación muy parecida a la que ha estado ocurriendo con el 11-M, con unos y otros atacándose y acusándose de manipular los temas con fines electoralistas. Y, como ahora, el asunto tuvo que vivir la intervención del juez, poniendo orden en el asunto. Con la única diferencia de que ahora no hay resquicios ante la duda. Más que nada porque el panorama congela la sangre.

   Y es que, señores y señoras, 21 de los cadáveres repatriados tuvieron que ser exhumados en Noviembre de 2004 para ser cambiados de sitio y enterrados de nuevo en su cementerio correspondiente. Otros 9 no pudieron tener reparación: fueron incinerados sufriendo, como los anteriores, una identificación errónea. No puedo imaginarme lo doloridos, furiosos, estafados y engañados que debieron sentirse todos los familiares. Demasiada aglomeración de sentimientos, sospecho.

    Me gustaría pensar que para entonces escribieron a Rosario Benítez pidiendo perdón, pero intuyo que no lo hicieron, y tampoco lo harán.

    Hoy ha salido la noticia de que Vicente Navarro, el general de Sanidad de entonces, junto con otros dos, ha sido formalmente acusado de falsedad ante la Justicia. Yo desearía pegarle un puñetazo en la cara a los tres. Pero sobre todo a Jiménez Ugarte. Y a Trillo.

16 Junio, 2007

Déficit de atención

Categoría: Estupidez humana - artdyl @ 5:10 pm

Lo confieso: soy un lector crónico de los periódicos digitales, de casi todas sus secciones. Gracias a ello de cuando en cuando tengo la ocasión de darme de bruces con alguna que otra noticia absurda, como el teletubbie maricón investigado por el gobierno polaco (por cierto, que me parece que es el más útil de todos gracias a ese abridor de botellines que tiene por cabeza). No es lo único.

Por puro afán antropológico, he seguido el indignante caso de las tropelías que se vienen cometiendo contra Paris Hilton. La pobre, además de ser obligada a aguantar estoicamente las burlas de algunas desalmadas ante su inminente ingreso en prisión, lo cual hizo con un par de ovarios bien puestos, no ve terminar su injusto suplicio. Con gran consternación por mi parte, he podido ver como la carcel ha destrozado a la virginal criatura, pues según fuentes cercanas al centro penitenciario, Paris Hilton ha necesitado de atención médica al sufrir una fuerte claustrofobia y un trastorno por déficit de atención. ¡Criaturita! Lo primero es algo trágico, pues le han obligado a ir nada menos que a la cárcel, donde incluso yo sufriría de claustrofobia, y no puedo hacer nada por ella. Pero para lo segundo, vaya esta entrada del blog con mis mejores deseos. Que te recuperes pronto, mi diosa.

15 Junio, 2007

Cuando la literatura es ideología

Categoría: Literatura, Estupidez humana - artdyl @ 4:08 pm

Soy un cliente habitual de casadellibro.com. Aunque como todo lector romanticoide disfruto de la visita a las librerías, perdiéndome entre las estanterías, hojeando hasta encontrar algo que me interese y gastar, de nuevo, mis euritos en otro libro más que adorne mi habitación, gran cantidad de veces busco un libro en concreto que no está el las librerías que tengo cerca. Pedirlo por internet, y pese al costo de los gastos de envío, además de más cómodo, se me ha descubierto más rápido en la mayoría de las veces que dejar encargado el libro.

 La página tiene además, algo interesante: la posibilidad de que los lectores inserten sus comentarios para recomendar (o no) un libro en concreto. He podido contemplar análisis bastante justos, de gente que se nota que entienden de lo que hablan. Pero hay otras ocasiones en los que el resultado es algo triste e hilarante a la vez. Es el caso de la entrada correspondiente a El espejismo de Dios, la versión española de The God Delusion de Richard Dawkins. Como corresponde a un libro tan polémico como este, el ideario divulgativo de un autor ateo hasta decir basta (para muchos un crimen mayor que ser un religioso cuya mayor afición sea alcanzar el paraíso inmolándose con una bomba y arrastrando el mayor número posible de personas consigo), el libro suscita bastantes controversias.

Los comentarios que los lectores han escrito en su entrada correspondiente son bastante clarividentes: en el momento en que entre en juego la ideología, toda valoración objetiva se pierde. Contempladlo vosotros mismos.

14 Junio, 2007

La cultura catalana

Categoría: Literatura, Sociedad, Estupidez humana, Filología, Historia - artdyl @ 1:08 pm

El conflicto nacionalista en Cataluña es algo que me entristece sobremanera. El nacionalismo catalán, en sus líneas, es algo que me parece alentado por el mayor de los egoísmos. Y paradójicamente, esta visión que puede considerarse negativa nace del amor que tengo por la cultura catalana. Aunque nací en Cáceres, viví mis cinco primeros añitos de vida en Gavá, junto a Barcelona, antes de mudarme a Cádiz. Si no basta para tener mis sentimientos catalanistas, los autores catalanes han sido, además, una parte importante dentro de mi formación, desde el divertido Santiago Rusiñol, hasta Quim Monzó, pasando por Jaime Gil de Biedma o los Goytisolo (sobre todo Juan y José Agustín, mientras estoy en camino de leer más atentamente a Luis). Especialmente en la segunda mitad del siglo XX y hasta ahora, la literatura catalana es de una calidad encomiable. Siendo español, amo Cataluña, su cultura, y el pan tumaca (aunque sobre todo en la variante andaluza, con los riquísimos molletes de Antequera).

Cuando los nacionalistas catalanes, cuya actual prosperidad fue favorecida por el desarrollo que el Régimen alentó en Cataluña como contraprestación por la opresión cultural sufrida, atacan a España y manifiestan firmente su voluntad de desmarcarse de lo español, siento que egoísticamente me están robando algo. Política y económicamente, pues Extremadura (mi tierra natal) sufrió la diferente administración de los recursos industriales del Régimen, dando como injusto resultado una atonomía más pobre y otra más rica. Pero sobre todo culturalmente: a fin de cuentas, la cultura catalana es parte de mi cultura y mi bagage particular, el de un español contento y orgulloso de serlo. Y hablando de egoísmos y robos, aún podría hablarse del Estatut y los Països Catalans…

 En fin, el nacionalismo catalán quiere robarme todo lo que la cultura catalana me ha dado, diciendo que es algo que no tiene nada que ver con España. Por todo esto, nunca estaré de acuerdo con la política del Institut Ramon Llull. Estos días se celebra la Feria del Libro de Franckfort, donde la invitada de honor es la cultura catalana. La polémica está servida, debido al conflicto entre escritores en lengua catalana y los que habitualmente lo hacen en castellano, con los que la política del Institut (exclusiva con le lengua) ha motivado que se borren de la lista de invitados. Gracias a ello, la representación estará mutilada. Ya no sólo tratan de dañar al resto de España, sino que además se tiran piedras a sí mismos por demostrar que son algo aparte.

Todos estos problemas derivan del intento de mostrar la absoluta separación entre dos entidades que, mal que les pese, están demasiado íntimamente interrelacionados: Cataluña y España. Es imposible hacer una separación sin desmembrarlos a ambos. La cultura española siempre ha bebido de la cultura catalana, y viceversa, salvo los habituales flipados de turno al estilo J.V. Foix, cuyos manifiestos literarios (y salvando su propia producción literaria) es un crimen que se enseñe en las escuelas teniendo en cuenta de que es el paradigma de cómo la ideología política contamina fatalmente la valoración literaria. 

Es lamentable. Los que siguen la órbita del Institut Ramon Llull, además de discriminar lo que no comulga con su catalanismo excluyente, realizan la sistemática apropiación de lo que no les pertenece, en la línea de los Països Catalans. Algo a lo que el nacionalismo catalán está acostumbrado. El autor que les da nombre, Ramon Llull, escribe en catalán, pero no era catalán, ni pertenece a la cultura catalana. Ramon Llull, el primer grande de la literatura en catalán, cuya lectura recomiendo al que esté dispuesto a sortear la dificultad de los más de siete siglos que lo alejan de la mentalidad moderna, era mallorquín y sirvió a Jaime I (de Aragón) y a Jaime II (de Mallorca), además de moverse también por París, el Norte de África o Pisa. No estuvo demasiado tiempo en los lugares donde campea el nacionalismo catalán. En las Baleares, para más inri, los partidos que apoyan la constitución de los Països Catalanes no llegan al uno por ciento de los sufragios. Así que los mallorquines, que se juzgan a sí mismos españoles (a pesar de todos los alemanes) tienen más derecho sobre Ramon Llull que esa panda de rateros. Encima, los otros dos grandes autores que dieron entidad a la lengua catalana tampoco les pertenecen: Ausiàs March era valenciano, de Gandía, es decir, español, y Jeanot Martorell (el del Tirant Lo Blanc) también era de Gandía, luego establecido en Valencia. Otro español de pura cepa. Porque el catalán también pertenece al acerbo cultural español en la misma manera que el castellano le pertenece a Cataluña (y con él, autores tan grandes como los que han dejado fuera de la lista en la Feria de Franckfurt). No es lo mismo literatura en catalán (lengua) que la literatura o cultura catalana (de Cataluña).

Es triste, pero me veo obligado a archivar esto en la categoría de "Estupidez Humana".

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