Drutz

6 Mayo, 2008

Otra muerte más de la novela

Categoría: Literatura, Filología - artdyl @ 9:28 am

   Tom Wolfe, en una entrevista que a medias recoge El País Digital, nos abre los ojos y nos demuestra que "la novela está muriendo rápidamente". Igual que hace unas cuantas de décadas. Aburre, y aburre mucho, que siempre sean los mismos mediocres los que se llenen la boca con sentencias de este calibre. Ya en 1999, creo, escribió Vargas Llosa sobre la muerte de la novela. Si bien de Vargas Llosa me han contado que es un gran novelista y me fío de las personas que me lo han contado, ya ha dejado sobradas muestras en distintos medios que como ensayista y pensador es mediocre, muy mediocre, y más todavía cuando ha ejercido de crítico literario, hasta el punto de quitarme las ganas de leer sus novelas. Poco más o menos que Tom Wolfe. Ambos se amparan en la cultura de masas, la del ritmo vertiginoso, la que tan fácil admite que donde dije "digo" diga "Diego". La novela ha muerto, en fin, hace unos cuantos de años, muere rápidamente ahora. No sé qué hago leyendo a Apuleyo o Chrètien de Troyes, ahora que definitivamente son fósiles.

   Pero cuidado, que el de La hoguera de las pretensiones (¿o era de las vanidades?) lo justifica argumentadamente: el verdadero destino de la literatura es la no ficción y el periodismo no desaparecerá. Seguramente Wolfe podría pensar en algo como Soldados de Salamina a modo de modelo de lo que se estila ahora y ha de seguir destilándose, introducciendo algo de ficción en lo que en realidad es no ficción. Pero claro, llegan Los girasoles ciegos, la estupenda obrita de Alberto Méndez, y metemos más ficción todavía en lo que ya es un fantasma de la no ficción. Para despistar. Y la novela dale que te pego, la muy condenada, muriendo rápidamente. Y los lectores que se jodan.

   ¿O era Tom Wolfe ladrando a la luna?

 

8 Abril, 2008

Machada

Categoría: Estupidez humana, Filología - artdyl @ 2:04 pm

   Me suelen hacer bastante gracia los talibanes ortográficos y lo cierto es que no les guardo mucho respeto. ¿Qué les importa a ellos si en una página de cualquier tipo, o un foro, o etcétera, alguien ha escrito algo mal? Los hoygan son para reírse de ellos y no hacer caso a sus argumentos, pues no se han ganado la credibilidad con su expresión, nada más. Pero los talibanes se empeñan en adaptarse al mismo montón de escoria: ¿qué tanto te importa, hijo de Dios, corregir a ese pobrecito?

   Hoy, sin embargo, el messenger me ha hecho toparme con un nick que me ha dado bastante dolor en los ojos, y en el sentimiento. "Oy es 100pre todabia". Machado abreviado hasta el nivel del inculto contemporáneo. Así que me retracto. Seguid vuestra labor, talibanes, por favor, antes de que el mundo perezca en su miseria.

 

8 Diciembre, 2007

Áltera

Categoría: Literatura, Estupidez humana, Filología - artdyl @ 5:07 pm

   Aunque de manera cada vez menos frecuente, suelo darme un garbeo por libertaddigital. Los motivos son varios: aburrimiento, ganas de ver el percal en la derechona ibérica y, sobre todo, regodearme un poco en la imbecibilidad humana, que suele ser un sano ejercicio de autoestima. Claro que últimamente lo único que consigo es indignarme al tiempo que me convenzo, muy pesimistamente, de que es algo muy difícil, por no decir imposible, quitarle las anteojeras equinas al imbécil ideológico medio (y bajo y superior).

   La curiosidad de hoy viene a cuento de que he tenido ocasión de acceder al blog del pseudohistoriador Pio Moa, sobre cuyos contenidos es una pérdida de tiempo hablar. Como es de rigor cuando se trata de esta especie de sitios, las mayores imbecilidades se concentran en los comentaristas apologéticos, donde se aprovecha para hablar de la conspiración del 11-M y de la rendición incondicional del Gobierno a ETA, venga o no venga a colación de lo expuesto en la entrada correspondiente. Hay, además, otro comentario tipo bastante extendido que defiende a Pio Moa y sus pretensiones de hallar la VERDAD histórica (supongo que al escribirlo en mayúsculas piensan que es más verdad aún). Es en varios de esos comentarios cuando al mencionarse varias editoriales que le apoyan he recordado una de las más curiosas del panorama libresco: Áltera.

   A Áltera la conocí yo a través de una edición de A Child’s Christmas in Wales, maravilloso librito de Dylan Thomas con el que me hice sin dudarlo nada más verlo, hará unos cuantos años. Sería la única vez que vería bien a esta editorial. La siguiente noticia que tuve de ella fue de vergüenza ajena: plagiaron una edición de Francisco Rico sobre las Carmina Burana con la técnica del más infame escaneo. Lo hicieron tan bien que en notas a pie de página se advertían, además de la copia exacta, pequeños errores sólo atribuibles a un lector óptico que escaneara la edición anterior. Rebuscando por internet, encuentro que El País conserva la noticia que leí entonces. Lo que no recuerdo con exactitud es de cuáles eran las imbricaciones entre Jose María Aznar y Áltera, pero algún tipo de relación subyacía, si no me falla la memoria, dotando de transfondo ideológico a la editorial.

   Resumiendo, que recordando los vergonzosos antecendentes de Áltera, y tras ver el incondicional apoyo a Moa, la curiosidad me ha llevado a visitar la página güeb de la susodicha. El resultado, como era de esperar, para tomárselo a pecho o a chiste, según estado de ánimo. Tras sufrir un pequeño atentado visual ante el color chillón de la página, me dispuse a echarle el pertinente vistazo a las novedades destacadas, que nos ofrecen en toda su crudeza la triste realidad de este aborto de Botella. De nueve novedades destacadas (a fecha de esta entrada), una nos vende La gesta española, de un tal José Javier Esparza que, cuidado, es "un maestro de la divulgación probado en la COPE"; en otra  Alfonso Merlos da voz a 25 personas, entre escogidísimas víctimas de ETA y no sé quién más, para explicar al Gobierno por qué no se debe negociar en  ¿Rendirse ante ETA?; por su parte César Alonso de los Ríos escribe el elocuente Yo tenía un camarada. El pasado franquista de los maestros de la izquierda; y, cómo no, tampoco se pierde ocasión de meter algo de literatura: el escogido es el maestro Dostoievski y su El sueño de un hombre ridículo, grandísimo autor y uno de los pocos agradables al católico profundo, que cuando arriba a aguas literarias se pierde en un mar de inmoralidades y, sobre todo, criterios y pensamientos propios.

   En fin, y como ustedes comprenderán, una entidad más que añadir al largo paquete de "fuentes que hay que mirarse con cuidado antes de creerse cualquier cosa que digan pero que si lo identificas has  de buscar más cosas de ellos porque-te-vas-a-descojonar-seguro", cuyo mejor exponente es la ya mentada libertaddigital. Por cierto, y para terminar, si a alguno le da por comprarse el Manual para escribir como un periodista de Carlos Salas, otra de las novedades de Áltera, ¿será tan amable de comentarme qué escáneres recomiendan? Para cambiar el mío, que va quedando anticuado, digo.

14 Junio, 2007

La cultura catalana

Categoría: Literatura, Sociedad, Estupidez humana, Filología, Historia - artdyl @ 1:08 pm

El conflicto nacionalista en Cataluña es algo que me entristece sobremanera. El nacionalismo catalán, en sus líneas, es algo que me parece alentado por el mayor de los egoísmos. Y paradójicamente, esta visión que puede considerarse negativa nace del amor que tengo por la cultura catalana. Aunque nací en Cáceres, viví mis cinco primeros añitos de vida en Gavá, junto a Barcelona, antes de mudarme a Cádiz. Si no basta para tener mis sentimientos catalanistas, los autores catalanes han sido, además, una parte importante dentro de mi formación, desde el divertido Santiago Rusiñol, hasta Quim Monzó, pasando por Jaime Gil de Biedma o los Goytisolo (sobre todo Juan y José Agustín, mientras estoy en camino de leer más atentamente a Luis). Especialmente en la segunda mitad del siglo XX y hasta ahora, la literatura catalana es de una calidad encomiable. Siendo español, amo Cataluña, su cultura, y el pan tumaca (aunque sobre todo en la variante andaluza, con los riquísimos molletes de Antequera).

Cuando los nacionalistas catalanes, cuya actual prosperidad fue favorecida por el desarrollo que el Régimen alentó en Cataluña como contraprestación por la opresión cultural sufrida, atacan a España y manifiestan firmente su voluntad de desmarcarse de lo español, siento que egoísticamente me están robando algo. Política y económicamente, pues Extremadura (mi tierra natal) sufrió la diferente administración de los recursos industriales del Régimen, dando como injusto resultado una atonomía más pobre y otra más rica. Pero sobre todo culturalmente: a fin de cuentas, la cultura catalana es parte de mi cultura y mi bagage particular, el de un español contento y orgulloso de serlo. Y hablando de egoísmos y robos, aún podría hablarse del Estatut y los Països Catalans…

 En fin, el nacionalismo catalán quiere robarme todo lo que la cultura catalana me ha dado, diciendo que es algo que no tiene nada que ver con España. Por todo esto, nunca estaré de acuerdo con la política del Institut Ramon Llull. Estos días se celebra la Feria del Libro de Franckfort, donde la invitada de honor es la cultura catalana. La polémica está servida, debido al conflicto entre escritores en lengua catalana y los que habitualmente lo hacen en castellano, con los que la política del Institut (exclusiva con le lengua) ha motivado que se borren de la lista de invitados. Gracias a ello, la representación estará mutilada. Ya no sólo tratan de dañar al resto de España, sino que además se tiran piedras a sí mismos por demostrar que son algo aparte.

Todos estos problemas derivan del intento de mostrar la absoluta separación entre dos entidades que, mal que les pese, están demasiado íntimamente interrelacionados: Cataluña y España. Es imposible hacer una separación sin desmembrarlos a ambos. La cultura española siempre ha bebido de la cultura catalana, y viceversa, salvo los habituales flipados de turno al estilo J.V. Foix, cuyos manifiestos literarios (y salvando su propia producción literaria) es un crimen que se enseñe en las escuelas teniendo en cuenta de que es el paradigma de cómo la ideología política contamina fatalmente la valoración literaria. 

Es lamentable. Los que siguen la órbita del Institut Ramon Llull, además de discriminar lo que no comulga con su catalanismo excluyente, realizan la sistemática apropiación de lo que no les pertenece, en la línea de los Països Catalans. Algo a lo que el nacionalismo catalán está acostumbrado. El autor que les da nombre, Ramon Llull, escribe en catalán, pero no era catalán, ni pertenece a la cultura catalana. Ramon Llull, el primer grande de la literatura en catalán, cuya lectura recomiendo al que esté dispuesto a sortear la dificultad de los más de siete siglos que lo alejan de la mentalidad moderna, era mallorquín y sirvió a Jaime I (de Aragón) y a Jaime II (de Mallorca), además de moverse también por París, el Norte de África o Pisa. No estuvo demasiado tiempo en los lugares donde campea el nacionalismo catalán. En las Baleares, para más inri, los partidos que apoyan la constitución de los Països Catalanes no llegan al uno por ciento de los sufragios. Así que los mallorquines, que se juzgan a sí mismos españoles (a pesar de todos los alemanes) tienen más derecho sobre Ramon Llull que esa panda de rateros. Encima, los otros dos grandes autores que dieron entidad a la lengua catalana tampoco les pertenecen: Ausiàs March era valenciano, de Gandía, es decir, español, y Jeanot Martorell (el del Tirant Lo Blanc) también era de Gandía, luego establecido en Valencia. Otro español de pura cepa. Porque el catalán también pertenece al acerbo cultural español en la misma manera que el castellano le pertenece a Cataluña (y con él, autores tan grandes como los que han dejado fuera de la lista en la Feria de Franckfurt). No es lo mismo literatura en catalán (lengua) que la literatura o cultura catalana (de Cataluña).

Es triste, pero me veo obligado a archivar esto en la categoría de "Estupidez Humana".

16 Febrero, 2007

Piris, cursis, guachinnais y carnavales

Categoría: Curiosidades, Personal, Filología - artdyl @ 3:46 pm

   En Cádiz se lo están pasando bomba con los carnavales. Y yo en Bordeaux, en mi año Erasmus. Vale, estoy viviendo un año estupendo, con una experiencia muy positiva, pero estos días no dejo de pensar en la Tacita de Plata continuamente.

   Lo cierto es que Cádiz tiene una gran historia de humor. La historia del carnaval de Cádiz es bastante antigua y accesibleasí que no hablaré de ella pero, por contra, me gustaría mostraros un par de curiosidades con las que me topé realizando algún que otro trabajillo para la Universidad. Pienso que las pequeñas anécdotas y curiosidades en muchas ocasiones nos muestran bien a las claras el carácter de un pueblo.

Los piris. 

   Es bien conocida la moda romántica que en Europa hizo salir de sus casas a los dandys, a principios del siglo XIX. Baudelaire, además de por su magnífica poesía, solía conocerse por ir más disfrazado que vestido. Oscar Wilde, bastante más tardío, también pasó a la historia por su dandysmo. Claro está, el Romanticismo también llegóa España, y suele darse la fecha de 1833 como fundacional para el movimiento. Sin embargo, como otras tantas, no es más que una distinción académica, pues en esa fecha ya había aparecido el tipo romántico, un tipo que, sin duda, chocó a sus contemporáneos por lo estrafalario que resultaba. Como cuando por aquí aparecieron los primeros punks. En Cádiz, por supuesto, más que dejarle a las viejas la tarea de mascullar "¿adónde iremos con esta juventud de hoy en día?", se dedicaron a mofarse de ellos, e incluso le asignaron un nombre: el "piri". Y sobre el piri encontré, Ramón Solís mediante, una estupenda coplilla inserta en El Diario Mercantil de Cádiz (un periódico señero en la época) dedicada a esos revolucionarios:

Un piris empleando bien la mañana

El chocolate, que a las ocho han dado…
El fuego y un habano lo primero.
Las nueve van a dar. Que entre el barbero.
Tened con las patillas buen cuidado…
Los polvos de los dientes de costado:
El vaso, la jofaina… ve ligero;
Preven las botas y el vestido entero
De negro; que esté pronto cepillado.
Cumple el criado lo que el amo ordena:
Y éste se lava, y se compone el pelo,
Y se viste, y se pule, y se engalana
Y cuando ya el reloj las doce suena.

    Es, de todos modos, una palabra que se perdió a la vez que el tipo romántico. Ya no se escucha en Cádiz.

Los cursis. 

   Una palabra que implica tanta mofa no podía tener otro origen que gaditano. De nuevo, debo a Ramón Solís el dato. Resulta que en la buena época de Cádiz vino una de tantas familias extranjeras, los Sicour, que paseaban habitualmente por la plaza de Mina. El padre era sastre y hacía vestir a los miembros de la familia de una manera un tanto original y afectada. Como quiera que las hijas estudiaban en la Facultad de Medicina, sus compañeros no podían dejar de reírse de sus atuendos y comenzaron a cantarles una coplilla: "Las niñas de Sicour / sicur, sicur, sicur". La repetición constante hizo que la inversión de las sílabas terminara formando una nueva palabra: "cursi", cuyo significado ya conocemos todos.

Los guachinnais.

   El que no sea gaditano probablemente no conoce esta palabra. Significa "extranjero", sobre todo para referirse a los americanos de la base de Rota. El origen, mucho más reciente que los anteriores, es sencillo. De tanto escuchar "what’s your name?", los gaditanos decidieron con evidente mofa que ésa sería la forma con la que llamarían esos guiris. Pero claro, antes debieron adaptar la fonética americana a la peculiar gaditana, y el "what’s your name?" se quedó en "guachinnai".
 

15 Febrero, 2007

A vueltas con Anna Frank

Categoría: Literatura, Filología - artdyl @ 3:42 pm

    Recientemente ha salido a la luz nuevo material sobre una de las tragedias judías más conocidas durante el holocausto, la de Anna Frank (ver noticia). La influencia del Diario de la niña es inmensa. Ya ha sido traducida a 67 idiomas, y es uno de los testimonios más efectivos sobre la barbarie genocida que perpretó el nacionalsocialismo alemán. Su importancia está en consonancia con una buena polémica en torno al libro, que ataca la veracidad del libro. ¿Fue Anna Frank la autora? ¿La inserción de manos ajenas fue fundamental a la hora de alcanzar tamaña importancia? Personalmente, me inclino por la concepción de que Annelise Frank no es la verdadera autora del libro, no al menos en su totalidad. ¿Pero importa eso?

   Hablemos un poco de literatura. Su historia no es más que la historia de la invención. Recordemos, por ejemplo, que la fuente capital del Romanticismo, Ossián, fue un fraude. Un fraude magnífico llevado a cabo por MacPherson. Quien conozca la teoría de la literatura, o aquellos afortunados que hayan leído la Poética de Aristóteles, sabrán que historia y literatura poseen una diferencia fundamental: el concepto de verosimilitud. Si ser un buen historiador significa un respeto absoluto y fiable sobre lo que ocurrió, el empleo del literato sobre este material se realiza sobre un concepto diferente: la verosimilitud. Es decir, no es tan importante que sea verdad como que la lectura otorgue la sensación de que nos hallamos ante algo que es verdad o, lo cual es importante, que posea cierta coherencia que la haga creíble dentro de su lógica, que no tiene que ser la de la realidad (el surrealismo puro no fue más que un puto fracaso, le duela a quien le duela). La literatura es un discurso, y como en todo discurso su material ha de ordenarse para trasmitir con la mayor eficacia posible un mensaje. Nadie mejor que Pessoa para definirlo: "o poeta é um fingidor". Verdad y verosimilitud pertenecen a planos distintos.

   El problema de Anna Frank entra en juego cuando nos hallamos ante una obra cuyo mayor valor se basa en el testimonio, en la verdad que subyace. De ahí que las dudas sobre su veracidad hayan regocijado tanto a todos esos hijos de puta que se limitan a negar el Holocausto. Por culpa de ellos parece que reconocer la injerencia de otras plumas en el Diario no es una opción ética. Pues no. El Diario es verosímil, y su pertenencia a un referente real nos permite dirigir la mirada a él de una manera más parcial, sí, pero más efectiva, que es lo importante (1). Ojalá surjan más estudios que delineen la verdadera pluma de Anna Frank y saquen a la luz todas las manipulaciones (seguramente acertadas, a tenor del éxito del libro).  La historia ya ha demostrado la trágica verdad en las líneas maestras de la historia de los Frank. La filología, como la historia, busca la verdad, y éso tiene que hacer, sin menoscabo para la efectividad del libro, por mucho que signifique que el Diario diste de ser en su globalidad obra de Anna Frank. Pues la verosimilitud de la literatura del Diario nos deja con el relato más estremecedor de una tragedia real.

(1): Evidentemente, la verosimilitud separada de lo que es verdadero siempre puede utilizarse para justificar los más execrables crímenes. Corresponde al lector saber qué lee y cómo lo lee (suele ser peligroso leer los discursos que pretenden ser historia, sin conocer esa historia o preocuparse por conocer esa historia, comparar verosimilitud y hechos).

Plantilla personalizada desde el original de Alex King
Consigue tu propio blog con Blogsome