Drutz

14 Junio, 2007

La cultura catalana

Categoría: Literatura, Sociedad, Estupidez humana, Filología, Historia - artdyl @ 1:08 pm

El conflicto nacionalista en Cataluña es algo que me entristece sobremanera. El nacionalismo catalán, en sus líneas, es algo que me parece alentado por el mayor de los egoísmos. Y paradójicamente, esta visión que puede considerarse negativa nace del amor que tengo por la cultura catalana. Aunque nací en Cáceres, viví mis cinco primeros añitos de vida en Gavá, junto a Barcelona, antes de mudarme a Cádiz. Si no basta para tener mis sentimientos catalanistas, los autores catalanes han sido, además, una parte importante dentro de mi formación, desde el divertido Santiago Rusiñol, hasta Quim Monzó, pasando por Jaime Gil de Biedma o los Goytisolo (sobre todo Juan y José Agustín, mientras estoy en camino de leer más atentamente a Luis). Especialmente en la segunda mitad del siglo XX y hasta ahora, la literatura catalana es de una calidad encomiable. Siendo español, amo Cataluña, su cultura, y el pan tumaca (aunque sobre todo en la variante andaluza, con los riquísimos molletes de Antequera).

Cuando los nacionalistas catalanes, cuya actual prosperidad fue favorecida por el desarrollo que el Régimen alentó en Cataluña como contraprestación por la opresión cultural sufrida, atacan a España y manifiestan firmente su voluntad de desmarcarse de lo español, siento que egoísticamente me están robando algo. Política y económicamente, pues Extremadura (mi tierra natal) sufrió la diferente administración de los recursos industriales del Régimen, dando como injusto resultado una atonomía más pobre y otra más rica. Pero sobre todo culturalmente: a fin de cuentas, la cultura catalana es parte de mi cultura y mi bagage particular, el de un español contento y orgulloso de serlo. Y hablando de egoísmos y robos, aún podría hablarse del Estatut y los Països Catalans…

 En fin, el nacionalismo catalán quiere robarme todo lo que la cultura catalana me ha dado, diciendo que es algo que no tiene nada que ver con España. Por todo esto, nunca estaré de acuerdo con la política del Institut Ramon Llull. Estos días se celebra la Feria del Libro de Franckfort, donde la invitada de honor es la cultura catalana. La polémica está servida, debido al conflicto entre escritores en lengua catalana y los que habitualmente lo hacen en castellano, con los que la política del Institut (exclusiva con le lengua) ha motivado que se borren de la lista de invitados. Gracias a ello, la representación estará mutilada. Ya no sólo tratan de dañar al resto de España, sino que además se tiran piedras a sí mismos por demostrar que son algo aparte.

Todos estos problemas derivan del intento de mostrar la absoluta separación entre dos entidades que, mal que les pese, están demasiado íntimamente interrelacionados: Cataluña y España. Es imposible hacer una separación sin desmembrarlos a ambos. La cultura española siempre ha bebido de la cultura catalana, y viceversa, salvo los habituales flipados de turno al estilo J.V. Foix, cuyos manifiestos literarios (y salvando su propia producción literaria) es un crimen que se enseñe en las escuelas teniendo en cuenta de que es el paradigma de cómo la ideología política contamina fatalmente la valoración literaria. 

Es lamentable. Los que siguen la órbita del Institut Ramon Llull, además de discriminar lo que no comulga con su catalanismo excluyente, realizan la sistemática apropiación de lo que no les pertenece, en la línea de los Països Catalans. Algo a lo que el nacionalismo catalán está acostumbrado. El autor que les da nombre, Ramon Llull, escribe en catalán, pero no era catalán, ni pertenece a la cultura catalana. Ramon Llull, el primer grande de la literatura en catalán, cuya lectura recomiendo al que esté dispuesto a sortear la dificultad de los más de siete siglos que lo alejan de la mentalidad moderna, era mallorquín y sirvió a Jaime I (de Aragón) y a Jaime II (de Mallorca), además de moverse también por París, el Norte de África o Pisa. No estuvo demasiado tiempo en los lugares donde campea el nacionalismo catalán. En las Baleares, para más inri, los partidos que apoyan la constitución de los Països Catalanes no llegan al uno por ciento de los sufragios. Así que los mallorquines, que se juzgan a sí mismos españoles (a pesar de todos los alemanes) tienen más derecho sobre Ramon Llull que esa panda de rateros. Encima, los otros dos grandes autores que dieron entidad a la lengua catalana tampoco les pertenecen: Ausiàs March era valenciano, de Gandía, es decir, español, y Jeanot Martorell (el del Tirant Lo Blanc) también era de Gandía, luego establecido en Valencia. Otro español de pura cepa. Porque el catalán también pertenece al acerbo cultural español en la misma manera que el castellano le pertenece a Cataluña (y con él, autores tan grandes como los que han dejado fuera de la lista en la Feria de Franckfurt). No es lo mismo literatura en catalán (lengua) que la literatura o cultura catalana (de Cataluña).

Es triste, pero me veo obligado a archivar esto en la categoría de "Estupidez Humana".

22 Febrero, 2007

Historia de una lectura interminable

Categoría: Literatura, Personal - artdyl @ 3:38 pm

   Anoche comencé a releer La Historia Interminable de Michael Ende. Un libro que leí hace ya muchos años. Como quiera que el libro terminé regalándoselo a una amiga mía, no volví a releerlo en alguna de tantas tardes muertas, como con la mayoría de mis libros de infancia. No lo he vuelto a tener en mis manos hasta anoche, más de una década después.

   Está siendo una experiencia muy agridulce. Pese a la distancia, estoy recordando mucho las sensaciones de mi primera lectura (ya en aquel entonces me encantó), lo cual es algo sencillamente mágico: recordar lo que se sentía de niño. Pero, desgraciadamente, no lo estoy sintiendo de nuevo, sólo lo estoy recordando. Estudiar literatura tiene un precio terrible: te olvidas de atender sólo a la historia, y enjuicias sobre la calidad del libro por más que tratas de evitarlo, a la vez que la lectura se realiza simultánea un ordenamiento abstracto del libro: ¿cuál es la estructura? ¿qué sentido tiene para la historia que suceda esto? ¿cómo está esto organizado para incidir sobre ciertas ideas? ¿qué recursos se emplean? No es algo malo, y es lo que entiendo ser un buen lector, pero desde luego que no es un lector infantil. El lector infantil que yo era se asombraba y vivía la aventura. Un ejemplo. Para llegar al Oráculo del Sur y hablar con Uyulala Atreyu tiene que pasar por tres puertas. Si se quiere traspasar la última, es necesario que no lo desee. Un juego mental, ¿eh? El lector que soy ahora prestó anoche más atención a este detalle, relacionando el fragmento con la idea abstracta del libro. Lo que sucede a continuación, la pérdida de la memoria tras el paso de la segunda puerta, lo leí como la clave que permite el paso de la última puerta así como alguna que otra digavación pseudofilosófica. Pero me acuerdo que de pequeño me preocupé realmente por Atreyu, al modo de Bastián en el propio libro. ¿Por qué no soy capaz de sentirlo del mismo modo ahora?

   Hay un capítulo, sin embargo, que ya me pareció maravilloso cuando pequeño y que ahora, afortunadamente, no me ha defraudado. Es el de Perelín, la Selva Nocturna, que durante el día se transforma en Goab, el Desierto Multicolor, y del fantástico león Graógraman, la Muerte Multicolor. Me he sentido transportado. Lo que tan difícil me es una vez que perdí la inocencia. Qué viejo me siento. 

 

20 Febrero, 2007

Anticódigo (2)

Categoría: Literatura, Estupidez humana - artdyl @ 3:02 am

   La noticia de la nueva película del Opus respondiendo al infame Código Da Vinci, que ya comenté, me ha picado un poco la curiosidad por conocer cómo ha llevado el Opus el asunto. Así fue como acabé en esta página, dónde se intenta desenmascarar a Dan Brown (cosa harto fácil, por otra parte). Navegando, lo primero que quise ver fue aquello relacionado con el grial, teniendo en cuenta que es algo sobre lo cual, modestamente, sé bastante. Lo dice un lector complusivo de Chrétien de Troyes y de la narrativa caballeresca del Medioevo.

   Tal y como me esperaba, fue para reír. Y es que se contesta a la mentira con la mentira (o el falseamiento de la realidad si se prefiere). Pasé de leer más, viendo el panorama, pero aprovecho lo poco que leí para comentarlo. Primeramente, se trata de responder a la pregunta "¿Cuál es el mito del Grial?". Responden los iluminados Mark Shea y Edward Sri (respeto los errores del original):

El mito del Grial mantiene que José de Arimatea (que, en e1 capítulo 13 del Evangelio de Juan, visita a Jesús, y en cuyo sepulcro estuvo enterrado Cristo) toma la copa que Cristo empleó en la última Cena y recoge en ella parte de Su sangre cuando $1 colgaba de la Cruz. El Grial goza de poderes mágicolmilagrosos. Según la mayoría de las versiones inglesas de la leyenda, con el tiempo, José de Arimatea llevó el Grial a Inglaterra y lo escondió. Y este es el Grial que en la leyenda de Arturo buscan el Rey Arturo y los Caballeros de la Mesa Redonda. 

   De entrada, me fascina ese Jesús "en cuyo sepulcro estuvo enterrado Cristo". A menos que quiera decir que Jesús se desdoblaba y que lo que es trino ya es cuartino. Mejor me callo, siendo condescendiente y notando que todo puede ser un error de redacción apresurada. El problema es la descripción de la leyenda, que además de simple, demuestra un total desconocimiento de ella. No es inglesa, sino francesa. El primer grial fue el "Graal" descrito en el Perceval le Gallois ou le Haut Compte du Graal de Chrétien de Troyes, roman de finales del s. XII incompleto al sobrevenirle la muerte al autor. Aquí el grial ni es santo, ni tiene nada que ver con la sangre de Cristo. Es más, aquí el grial se ha interpretado como una literaturización cortés del céltico caldero de la abundancia. Tampoco en su forma el grial corresponde con la leyenda estándar: el graal que Perceval observa en el castillo del Rey Pescador, por no ser, no es ni una copa: es un plato hondo, una ensaladera. Éste fue el punto de partida para las versiones sucesivas, algunas tan esotéricas como la de Wolfram von Eschenbach, donde el grial pasa a ser un pedrusco luciferino. El grial al que los expertos escritores de este texto aluden sólo se asienta con la magna revisión que los monjes de Cluny hicieron de la materia artúrica, interesados en una imagen crepuscular de una caballería demasiado terrenal, y cuya labor se enfocó expresamente en la cristianización total de estas leyendas. Por supuesto, eran franceses. Me da la espina de que estos autorcillos de tres al cuarto sólo tuvieron en cuenta la tardía recopilación de Thomas Mallory o, lo que es más grave, lo que saben el carnicero y el vecino del cuarto bé. Y por cierto, aunque no sea del todo inexacto, no es muy erudito que digamos hablar de "la leyenda de Arturo".

En contraste con esto, figura la aseveración de El Código Da Vinci de que el auténtico Grial no es una copa, sino María Magdalena, que supuestamente llevaba en sí la sangre de Cristo en forma de un niño que llegaría a fundar una dinastía de reyes franceses.

   Se ve que indigna que se afirme que el grial no es una copa. Caldero, ensaladera, piedra o copa, las alternativas son varias, y todas válidas. Así que lo que sí es cierto es que ni es una mujer, ni es sólo una copa. Pero bueno, ya se ha decidido que se contestará la mentira con la mentira, ¿no?

   La siguiente pregunta versa sobre la interpretación de "Sang Real", que ante la avalancha de versiones diferentes (sólo he mostrado la punta del iceberg) me parece de lo más banal. He aquí la respuesta:

No. En realidad, la expresión francesa sang royal significa «sangre real», así que el juego de palabras no existe. Además, la leyenda del Santo Grial es, de hecho, profundamente católica, pues se centra en la Eucaristía y demuestra claramente el lazo entre la sangre vertida por Cristo en la Cruz y la sangre ofrecida al mundo por Cristo en el Santo Sacrificio de la Misa. En resumen, toda copa eucarística es un Grial, y la sangre real que contiene cada una es la sangre de Jesús, el Rey de Reyes. La afirmación católica es, si acaso, mucho más sorprendente que cualquier otra historia de un vulgar encuentro romántico. Porque, en el bautismo, Cristo nos enseña que nos convertimos en miembros de Su Familia Real, con el mismo Cristo, el Hijo del Rey David, como nuestro Hermano Mayor, y Dios como Nuestro Padre.

   Como deduzco que este post va siendo largo, iré deteniéndome aquí y sólo haré unos apuntes. La leyenda del grial no es "profundamente católica", como se afirma, sino que está "profundamente catoliquizada", sobre todo gracias a los cluniacenses. Por otra parte, realmente no entiendo que es lo que se "demuestra claramente". A mi entender, el grial es una invención literaria cuyo rastro y manipulación puede seguirse tranquilamente con un poco de interés que se ponga. De todos modos, también es cierto que el Génesis "demuestra claramente" el Creacionismo. Y por cierto, si la de Jesús es la familia real, ¿cuál es la familia plebeya? Es sólo para saber con quién juntarme cuando llegue el terror de Robespierre.

 

15 Febrero, 2007

A vueltas con Anna Frank

Categoría: Literatura, Filología - artdyl @ 3:42 pm

    Recientemente ha salido a la luz nuevo material sobre una de las tragedias judías más conocidas durante el holocausto, la de Anna Frank (ver noticia). La influencia del Diario de la niña es inmensa. Ya ha sido traducida a 67 idiomas, y es uno de los testimonios más efectivos sobre la barbarie genocida que perpretó el nacionalsocialismo alemán. Su importancia está en consonancia con una buena polémica en torno al libro, que ataca la veracidad del libro. ¿Fue Anna Frank la autora? ¿La inserción de manos ajenas fue fundamental a la hora de alcanzar tamaña importancia? Personalmente, me inclino por la concepción de que Annelise Frank no es la verdadera autora del libro, no al menos en su totalidad. ¿Pero importa eso?

   Hablemos un poco de literatura. Su historia no es más que la historia de la invención. Recordemos, por ejemplo, que la fuente capital del Romanticismo, Ossián, fue un fraude. Un fraude magnífico llevado a cabo por MacPherson. Quien conozca la teoría de la literatura, o aquellos afortunados que hayan leído la Poética de Aristóteles, sabrán que historia y literatura poseen una diferencia fundamental: el concepto de verosimilitud. Si ser un buen historiador significa un respeto absoluto y fiable sobre lo que ocurrió, el empleo del literato sobre este material se realiza sobre un concepto diferente: la verosimilitud. Es decir, no es tan importante que sea verdad como que la lectura otorgue la sensación de que nos hallamos ante algo que es verdad o, lo cual es importante, que posea cierta coherencia que la haga creíble dentro de su lógica, que no tiene que ser la de la realidad (el surrealismo puro no fue más que un puto fracaso, le duela a quien le duela). La literatura es un discurso, y como en todo discurso su material ha de ordenarse para trasmitir con la mayor eficacia posible un mensaje. Nadie mejor que Pessoa para definirlo: "o poeta é um fingidor". Verdad y verosimilitud pertenecen a planos distintos.

   El problema de Anna Frank entra en juego cuando nos hallamos ante una obra cuyo mayor valor se basa en el testimonio, en la verdad que subyace. De ahí que las dudas sobre su veracidad hayan regocijado tanto a todos esos hijos de puta que se limitan a negar el Holocausto. Por culpa de ellos parece que reconocer la injerencia de otras plumas en el Diario no es una opción ética. Pues no. El Diario es verosímil, y su pertenencia a un referente real nos permite dirigir la mirada a él de una manera más parcial, sí, pero más efectiva, que es lo importante (1). Ojalá surjan más estudios que delineen la verdadera pluma de Anna Frank y saquen a la luz todas las manipulaciones (seguramente acertadas, a tenor del éxito del libro).  La historia ya ha demostrado la trágica verdad en las líneas maestras de la historia de los Frank. La filología, como la historia, busca la verdad, y éso tiene que hacer, sin menoscabo para la efectividad del libro, por mucho que signifique que el Diario diste de ser en su globalidad obra de Anna Frank. Pues la verosimilitud de la literatura del Diario nos deja con el relato más estremecedor de una tragedia real.

(1): Evidentemente, la verosimilitud separada de lo que es verdadero siempre puede utilizarse para justificar los más execrables crímenes. Corresponde al lector saber qué lee y cómo lo lee (suele ser peligroso leer los discursos que pretenden ser historia, sin conocer esa historia o preocuparse por conocer esa historia, comparar verosimilitud y hechos).

13 Febrero, 2007

La aventura de Lanzarote

Categoría: Literatura, Curiosidades - artdyl @ 4:10 am

    Leyendo la Historia de la prosa medieval castellana de Fernando Gómez Redondo me encontré con una historia que me ha hecho, realmente, reír. Cosa rara, teniendo en cuenta que los ratos que se dedican al estudio y a la formación no suelen tener más goces que la onanista vanidad intelectual. Este manual me puso en la pista de uno de tantos manuscritos de la Biblioteca Nacional, el ms. 9611, que incluye la historia de Lanzarote del Lago, del s. XVI, seguramente versión de un original del s. XIV.

    En un fragmento, Lanzarote es emborrachado por una mujer mayor, Brisaine, con el objetivo de que la doncella Amite, que desea al caballero, pueda acostarse con él (él, claro, es fiel a Ginebra). El ardid da resultado:

…y fuese a la cama do estava la doncella y échose en el lecho con ella, que bien cuidava que se echava con la reina y aquella, que no deseava en el mundo tanto como tenerlo en su poder (…) resciviólo muy alegremente y él fue alegre con ella, como solía ser con la reina y ansí fueron ayuntados el mejor cavallero y el más fermoso del mundo con la más hermosa donzella y de mayor guisa que en el mundo avía.

   Lo curioso del manuscrito llega en este punto. En los márgenes del folio descubrimos un lector, contemporáneo al manuscrito, que según parece leyó el libro con tanta intensidad que no pudo dejar de anotar sus impresiones sobre el propio libro: "como estaba borracho lo mesmo era la donçella que la reina", son sus palabras. Por lo visto, el héroe le era simpático, así que trató de justificarlo de algún modo. Lo que si es cierto es que se indignó sobremanera con lo que le iba ocurriendo al protagonista. La historia sigue, y llegado un punto, explica de Amite que:

… ella amaba a él non tanto por la codiçia de la carne, aunque él hera el más fermoso ome del mundo, como por haver fruto d’él, por el cual cuidava ser tornada la tierra en su estado bien como de primero …

    Razonamiento que a este anónimo lector no pudo suscitarle más que un directo: «pasean las putas sus libiandades cuando quieren», bien escrito al lado del texto. Se ve que la historia no le convencía. 

… y quiso que aquella dueña concibiese tal fruto por que la flor de la donzella que se perdía fuese por ella cobrada otra flor, por que aquella tierra y otras muchas que entonces heran en amargura y en gran lloro fuesen tornadas en alegría…

    El fragmento se refiere a Galahad, que sería engendrado de esta unión. Es decir, de este ayuntamiento nacería el caballero que a la postre descubriría el Grial. Pero ni esto convence a tan duro crítico: “en flores anda la niña puta” sentencia. Más claro, agua.

   Por último:

… y ansí fue cobrada flor por flor: en su conçebimiento fue la flor de la donzella perdida, mas por ella fue cobrada otra flor, que fue flor de la cavallería.

    A este razonamiento final responde que “sería flor de carrasco o de oçio”, ya sin el poder de evocación del anterior comentario pero con igual determinación. Y es que, verdaderamente, he aquí un lector que se implicó en su lectura.

Plantilla personalizada desde el original de Alex King
Consigue tu propio blog con Blogsome